Musaraña
REVISTA MUSARAÑA
Ediciones en el número 210 en preparación. Musaraña histórica: libre de prejuicios políticos, religiosos o estéticos. Totalmente autónoma, autosustentable y beligerante...
MENSUAL
MENSUAL
domingo, 13 de enero de 2013
viernes, 21 de diciembre de 2012
POEMAS VARIOS PESSOA-HETERÓNIMOS
Álvaro de
Campos
Opiario
(…) Creo que no ha valido la
pena ir
A Oriente y haber visto la
India y China.
La tierra es muy pequeña y
parecida
Y hay una sola manera de vivir.
Por eso tomo opio. Es un
remedio.
Soy un convaleciente del
Momento.
Vivo en los bajos del
pensamiento
Y ver pasar la Vida me da
tedio.
(…) me gustaría tener
creencia y dinero,
Ser como tanta gente
insípida que vi.
Hoy, al final, nada más soy
aquí,
Que, en un barco cualquiera,
un pasajero.
(…) pertenezco a una
modalidad de portugueses
Que después de quedar la
India descubierta
Quedaron sin trabajo. La
muerte es cosa cierta.
He pensado en esto ya en
muchas ocasiones
(…) Y al final, lo que yo
quiero es sólo fe, y algo de calma,
Y no tener esas sensaciones
tan confusas.
¡Que acabe Dios con esto!
Abran esclusas-
Y basta de comedias en mi
alma!
Fernando Pessoa
Los tres tipos de artistas
1)
El artista para quien el arte es una necesidad casi física, directa,
como son las de comer y beber. Para éste el arte es una función vital.
2)
El artista para quien el arte es un refugio, un modo de olvidar la vida;
como un narcótico, un vicio cualquiera, un alcohol.
3)
El artista para quien el arte es una tarea, una misión que se ha de
cumplir.
Al
primer tipo pertenecen hombres como Shelley, Byron –como los “románticos” en
general.
Al
segundo tipo pertenecen hombres como Verlaine, Baudelaire, y otros semejantes (
incluir a Maupassant)
Al
tercer tipo pertenecen los grandes creadores como Milton.
Vicente Guedes y Bernardo Soares
Amar es
cansarse de estar solo: es, por lo tanto, una cobardía y una traición a
nosotros mismos (importa soberanamente que no amemos nunca)
La
poesía es el estado rítmico del pensamiento.
Adoramos
la perfección porque no podemos tenerla; si la tuviéramos, nos repugnaría. Lo
perfecto es inhumano porque lo humano es imperfecto.
Necesitar
dominar a los otros es necesitar de los otros. El jefe es un ser dependiente.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Stella Díaz Varín 2 poemas
Profecía
Las grandes ausencias amenazan
Cuando los sirlos
Esos bellos pájaros
Emigran
Y la lejanía hiere sus alas
El hombre no lo sabe
Porque duerme
Oculto por causa de la luz Para no prever la
muerte.
Entrega el dominio de sus
sueños
Y emancipa el caos
Y pierde el poder
sobre su propio río
que lo recorre en longitud.
Los abismos se acercan
Y las múltiples
aguas
Devienen creaturas de espanto.
Uncido al gran anillo
Olvidará su trayectoria astral
su fecundidad perecedera.
Ocurrió
Que cerró las pupilas ante
la luz
Y no estuvo más allá
De las cosas presentes
Ni creó una analogía
superior
a la distancia entre dos
astros
Ni escuchó el soberano
mandamiento
De crear al hombre
verdadero.
Olvidado
en el tiempo
Aún persistirá en creer
que fue un símil de su conciencia.
De los dones
previsibles (1992)
Amor,
Yo he mancillado las entrañas del árbol.
Las golondrinas volaron del alero
Hacia extraños veranos.
Amor,
No repitas la plegaria del árbol
Ni me digas amante
El silencio del agua, desde el límite
De tu absurda presencia,
Desparramó la ausencia de mis huecas palabras.
Maldigo entre las sombras, el espejo
Que copia de mi boca su mueca descarnada,
Y el polvo de mis huesos se mece en sus trigales
Y de insomnio, ríe el alma.
Si he mancillado el árbol en su efigie
Y bebo del licor de la amapola en su cráneo de
mieles,
Si he hundido mi violento meditar inaudito.
En el cielo de brumas que me cubre las sienes,
Si el huerto se estremece de mi propio cadáver,
Si el fuego me circunda,
Si he bebido el veneno de mi celeste arteria,
qué podría ofrecerte?
Después que fui contigo junto al Apocalipsis,
Se trastocó de hieles mi copa rebosante,
Y después el andar, y el andar y después
La muerte con su muerte.
No. Ya no podría serte.
¿No ves que la muralla, y el abismo y la hoguera
Me separan del
alma?
Amor, no repitas la plegaria del árbol
Que me quema los ojos una lágrima tuya
Y he de vencer la absurda fortaleza del llanto.
Amor,
No repitas la plegaria del árbol
Ni me digas amante.
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