martes, 20 de diciembre de 2011

Cristina Chain

Tijeras turcas podaron mi…


1
Amo la explosión
De los coros
Al alba
De todos los pájaros
En esa ciudad.
Cuando los sueños
Aún no se evaporan.
Yo amo esa hora
De la tarde
En que ellos
Lloran la luz.

2
Podría decir que estabas esperando que este corazón mío, que
Anoche soñó con peces nítidos, se ahogara solo.
Creo que nos hemos ido al mismo tiempo que la muerte de un
Amor sin agua.

3
A esta hora no hay más música que los pasos al baño,
El refrigerador matando el hielo,
Un teclado silencioso.
Nada resuena en los pasillos.
La historia no la viste tú solamente,
La biografía de llena de ejércitos.
Esta vez se hilvanan otras coartadas,
Donde se pierde el lobo incluso.
Y la niña con su feo nombre
Sigue el sendero que la encuentra mintiendo.
Todo tiene su espejo.
Mira sus dobles.
No me está gustando este paisaje
Que refleja el crimen,
No me está gustando
El cielo ingenuo.




4
Ese vacío al que te lanzaste
Era el mío.
No el tuyo buscando alas para traspasar mi umbral.
Ese vacío era el mío.
El de la boca que no pudo alcanzarte como túnel hacia la esperanza.
5
Y yo vivamuerta me balanceo de izquierda a izquierda
Atrapando un corazón que cuelga de un sauce y bajo el agua que
Muere y se estanca yo vivamuerta canto como la niña que canta
Sola yo locavivavivaloca canto sobre el columpio que rompe con
Mis pies el agua

6
¿recuerdas
Que me perdía
Entre el humo
De eso que fumabas?
Cualquier camino
Llevaba al amor
Y lánguidos
Caminábamos
Hacia el final.

7
Después de todo un escorpión me mira desde
Una esquina de la vigilia
Y sobre todo traduce con mis ojos que ya no
Habrá más miedo
Que éste que se desdobla en placer.

8
Y cuando bóxer los objetos sin disposición .Si anatomía.
Pequeños regalos anacrónicos. Cuadros desfallecidos. Piernas
Incongruentes. Vellos que se despliegan y entierran. Grandes
Detalles ajenos como un árbol lejano o una calle sin zapatos o el
Gesto amargo
Cuando amenaza dejar de amar. Cuando vacila en el beso y ella
No es Isolda es sólo una mujer desconocida y un placard sujeto a
Traumas. Cuando el amanecer ya no llega jamás y su blancura es
Ensimismante la boca pálida las curvas no se desplazan.

9
Animadas y muertas
En los volcanes inertes
Embriagadas cortantes cerradas asesinas
En sus pieles se acostaba
El animal enfermo

Huían del día
Apagando túneles
Mudas reventaban en la sal del cuerpo
Qué había en el cielo
Cuando se cerraba la cortina
Y se abrazaban garras lobas hijos nubes
O un soldado
Apuntando al miedo
De guerra entre sus muslos.

  
Texto del libro Tijeras turcas podaron mi…

jueves, 1 de diciembre de 2011

Asedios
Tres

- Mírame, dice. Esta herida larga larga con que esos chicos se conmueven y la frotan con la boca, esta misma herida- me dice y muestra su otra herida.

Y no que nos duele, es cierto que nos duele, pero esta vez, no queremos que nadie sepa, que nadie se entere que lloramos por las noches juntos cuando en ese cuerpo de rabias, en esa parte de la página en blanco, no se dice mi nombre, tampoco el suyo.

-;Míreme- dice. Tan solitas y discriminadas que nos toca el cariño cuando bailamos en estas piezas vacías.

Abandonamos los pliegues de antiguas conversaciones, recíprocos de agradecimientos cercados y enteros bailamos entonces, unidos por la constancia. Una voluntad que une a mordiscos marcó nuestra frontera, porque sabíamos que nuestra perversidad no radica en el sentido más oscuro de la palabra, sino en habitar aquello que naturalmente hacemos y que hacemos tan bien. Es saber que nos queremos y que nos iremos esta noche juntos.

Tú sentada en medio de la pista de baile. Yo, todo lo hombre que no soy. Cuando dicen que en mi mujer habita un masculino homosexual. Cuando digo que sería odiosa queriendo ser tú, peligrosamente cerca me tomas por la espalda y me elevas hacia ti porque reconocemos de inmediato la forma pronunciada de querernos.

Y digo que te quiero así, todo mía, resplandeciente, disfrutándose la rabia y me dices que toda la vida, y yo digo toda mi noche contigo. Tus brazos se mueven. Nuestras piernas.

Tú, niño imposible. Yo, el hombre de la pista bailable, la bailarina de la noche. Bailando felices de asfixias y besos, de aromas y peces. Aunque nos miren y nadie entienda no quiero que la música termine, no quiero que te vayas. Aunque jamás sepa lo que haces por las noches. Prométeme al oído que nos vamos a escribir, aunque jamás sepa lo que haces debajo de los puentes, y que nos vamos a llamar, aunque no me llames y a escondidas sigamos imaginando que escribiéndonos la rabia multiplicamos esta furia y de frutosos abrazos y acariciarnos el pelo se alimentan nuestras intenciones.

Así, esta noche será con menos gente ¿Te imaginas?

 [Prohibida su reproducción total o parcial sin consentimiento del autor]
Novela en proceso. Fragmento

viernes, 14 de octubre de 2011



Vuelve a tu serpiente roja


Vuelve a tu propia serpiente roja

       Apodérate de ti el día mismo
del naufragio continental                    

                                          Suelta la falsa atadura

de iguanas colgadas de azoteas seráficas

                                      escepticismos prestados sobados
Toma tu serpiente y camina

recordando el latido color doliente
arteria irrigada con la desesperación

                                                          de la especie

Toma la mano del resto de la humanidad

                                     Y camina hacia tu propia matriz
Para que cojan la serpiente íntima

                      Esto no es una fe     es la vandálica cotidiana
Toma de la mano a tu médula

                                                Y arrójala hacia arriba
Sin vuelta posible

                                             Si

Vuela es posible

                               Rómpete a ti mismo

Juega traga vive      

                                                                      Excita a la realidad con tus espléndidas plumas

Respira retiene arrójate con arañas sementales
                                                                               


        Apodérate de ti   acomoda el vuelo

La serpiente te morderá duro

                                                  Cadenciosa y amable

Divina erótica y sin reglas ni nomenclaturas ratas

                                                                           La divina enerva las caderas del planeta
La divina baila y eleva tu propio cráneo
                                                                          Ella toma tu cráneo como prenda y sortija
Ella transmigra a tu cráneo

                                                        Adonaí  cómplice acosándote

Y ahí funda

           La sociedad de los cerebros

Serpientes violentas

             Luzbélica pervertida emborrachada y vociferante

Y funda ahí

           La sociedad de los poetas libres cerro del ojo

Mar del párpado litoral

           Selva de la vulva puerta del nirvana

La sociedad del entrecejo cópula campana

                                                   Y la nueva bestia humana
La salamandra áurea cóccix  elemento

                                                  Que perdiste en el paraíso

dolotrenzadoramente